"Yo no hablo inglés y nunca he encendido una computadora, pero quiero decirles que he venido a aprenderlo todo"
(Saludo de Betzabeth a sus compañeros su primer día de clases, donde era la única mujer y la más joven del grupo).
Decidida y luchadora son dos palabras que podrían muy bien definir a Betzabeth Féliz Rojas. Una muchacha, nacida y criada en uno de los barrios más humildes de la ciudad de Santo Domingo, en República Dominicana. Sin embargo, sus orígenes no impidieron que empezara a convertir su sueño realidad: culminar una carrera.
Todo empieza cuando la madre de Betzabeth lee en uno de los diarios de circulación nacional, un aviso donde se hacía un llamado a jóvenes a un "open house" en el Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA).
"Yo recién terminaba mi bachillerato, pero ninguna carrera me gustaba, por lo que mi madre al ver esta convocatoria me animó y me llevó al "open house" del ITLA", explica.
Ver las instalaciones de la entidad fue cautivador para ambas mujeres, pero lo más llamativo de todo fue la oportunidad de tener el mundo de la tecnología en sus manos a través del Programa Cisco Networking Academy.
"Nosotras quedamos impactadas con toda aquella tecnología de punta que había, porque no teníamos idea de que en el país existiera algo igual, lo cual me dejó fascinada y supe que allí estaba la carrera que andaba buscando", señala.
Sin embargo, la madre de Betzabeth tenía sus dudas, ya que no podía entender cómo una persona sin ningún tipo de conocimientos tecnológicos pudiera llevar aquel programa que le ofrecían. Es por eso, que le solicita opinión a unos de los espectadores del "open house" y le explica que su hija Betzabeth no tenía ningún tipo de conocimiento en la materia, por lo que el señor le dice: "bueno señora eso sería como tirar a un niño en una piscina sin saber nadar".
Pero ese comentario no amilanó a las dos mujeres, por lo que se marcharon decididas a contarles sobre su experiencia a los demás miembros de la familia, para que dieran su opinión.
El padre de Betzabeth quedó encantado con las descripciones que ambas daban de aquel lugar y del programa, pues tampoco imaginaba tanta tecnología de punta en este país, pero donde estaba el "jaque" del juego era en los recursos.
"Nosotros somos una familia humilde, mis padres no tenían cómo pagarme el curso, por lo que mi padre, quien es maestro de educación básica, decide solicitar un préstamo en la Cooperativa de Maestros". Con esto -nos cuenta Betzabeth- su padre ponía en juego el capital de toda la familia. "Imagínate, mis padres y mis tres hermanos depositaron toda su confianza en mi y creyeron que yo podía iniciar una carrera, por lo que asumí el reto".
La puerta del éxito
Cuando Betzabeth llegó al programa lo hizo el segundo día de haberse iniciado las clases, por lo que fue una sorpresa para ella ver aquel curso repleto de hombres. "El profesor pensó que yo me había equivocado de curso, porque el programa que más me gustó fue el HRC (Hardware, Redes y Comunicación), porque advertí que era uno de los más completos, que abarcaba configuración y diseño de redes, así como trabajar con routers y switches , entre otras cosas super interesantes", explica.
Pero el hecho de ser la única mujer no acobardó a Betzabeth, ya que fue muy clara y honesta desde el primer día, además de que todos pudieron apreciar su temple y decisión cuando expresó: "yo de computadoras y de inglés no sé nada, pero vine aquí para aprenderlo todo".
"Los primeros meses fueron muy difíciles para mí, ya que todos los materiales didácticos estaban en idioma inglés y eran "online", y yo tenía las limitantes del idioma y la tecnología, pero gracias a Dios mis compañeros me acogieron y me daban la mano", dice.
Es por eso, que tuvo que ingeniárselas para traducir y entender las clases, por lo que se auxiliaba de otros libros y de los traductores "online". "Yo tenía que estudiar duro, esforzarme mucho, porque casi a diario teníamos que tomar un examen y no dominaba lo básico que tenía que saber". Pero aquella batalla pudo superarla en tan sólo dos meses, a pesar de no tener una PC en su casa.
"Me iba a los proyectos AVE (unidades que existen en algunas escuelas con computadoras de acceso público) y desde allí hacía mis tareas, otras veces me quedaba repasando en el ITLA".
La familia de Betzabeth se integró y la ayudó a alcanzar su meta. "Cuando tenía que amanecer estudiando, mis padres o mis hermanos se turnaban conmigo para que no me durmiera y se pasaban la noche en vela. Fue un aprendizaje en equipo...yo creo que mi madre toma el examen y lo pasa", señala.
De ahí, que Betzabeth fuera la primera mujer y la más joven de edad (al graduarse contaba con 18 años) en República Dominicana en graduarse como especialista en CCNA/HRC.
¡Un logro!
"No importa cuántos obstáculos se le presenten, por eso, yo exhorto a los jóvenes a que no se limiten, porque el hecho de vivir en un barrio marginado como vivo yo, no significa que no pueda salir de mi casa y que tenga oportunidades, porque a nadie se le limita... si tu quieres y tienes el sueño de llegar, sólo tienes que dedicarte, proponértelo y querer mucho lo que es tu meta y lo que es tu sueño y así lo vas a lograr", expresa.
Desde su graduación Betzabeth ha tenido la oportunidad de trabajar como auxiliar de redes en la Universidad Apec de Santo Domingo, donde tenía a su cargo tres laboratorios de informática, dos regulares y uno inalámbrico. Además participó junto con otros dos compañeros graduados de Cisco Networking Academy en un proyecto para diseñar la red de la Secretaría de Estado de Finanzas de República Dominicana, ganando el concurso de selección que abrió la Secretaría para todo el público.
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